MOVIMIENTO FAMILIAR CRISTIANO

Diócesis de Cádiz y Ceuta
(Asociación Pública de la Iglesia Católica)
mfamiliarcristiano@gmail.com
http://www.mfccadiz.blogspot.com/

08 febrero 2010

ESPIRITUALIDAD CONYUGAL Y MISIÓN DEL CONSILIARIO

ESPIRITUALIDAD CONYUGAL

Movimiento Familiar Cristiano



“El Movimiento Familiar Cristiano ofrece una ESPIRITUALIDAD y una mística para sus miembros que arranca del Evangelio de Jesús y su vivencia en el Sacramento del Matrimonio. Para ser un movimiento familiarista y evangelizador, el MFC pretende descubrir, vivir y transmitir los valores fundamentales de la familia, tales como la vocación del laico casado, la fuerza salvadora del Sacramento del matrimonio, la vivencia de la fe cristiana en el marco de la familia, la prioridad de la familia como Iglesia Doméstica y transmisora de la fe. Sólo así podrán crearse familias que sean fermento de vida cristiana en la sociedad”. (Ideario del MFC 27)

I.- INTRODUCCIÓN
Durante los últimos años, se está advirtiendo en todos los movimientos apostólicos y en todas las comunidades cristianas una preocupación creciente por la espiritualidad. El interés por la Palabra de Dios, por la oración, por espacios de silencio contemplativo, por la celebración viva y participativa de la eucaristía… son fenómenos en auge. Y seguramente el Espíritu Santo nos está tratando de decir algo a todos nosotros, hombres pragmáticos y secularizados de siglo.
Importa mucho no equivocar el concepto y la vivencia de la espiritualidad, porque con ello equivocamos nuestra concepción cristiana de la vida. La espiritualidad no afecta a una esfera reducida de nuestra experiencia, sino que constituye su sentido más profundo y decisivo.

II- ESPIRITUALIDAD CRISTIANA
En esta parte desarrollamos el tema de la Espiritualidad cristiana en general, esto es, aquellos aspectos de la Espiritualidad que son comunes a todos los cristianos, clérigos y laicos, religiosos, jóvenes, casados, etc.

2.- A modo de definiciones
Para avanzar en una recta comprensión de espiritualidad cristiana intentaremos acercarnos al significado de la espiritualidad en general.
La espiritualidad es algo más profundo y vital, que ha de superar necesariamente:
­ el ámbito estrecho de las llamadas prácticas piadosas y
- el ámbito exterior del puro compromiso por la transformación del mundo y de sus estructuras sociales.
La espiritualidad supone un dinamismo exterior del "hombre espiritual", la presencia vivificante y transformadora del Espíritu que crea al hombre nuevo, la nueva criatura del nuevo Reino.
"Hombres espirituales", entendidos desde una concepción cristiana de la vida, son aquellos que se han dejado llevar del Espíritu de Jesús de tal manera que toda su persona y su vida ' entera están invadidas por la fuerza y cl dinamismo del Espíritu.
La espiritualidad cristiana es la presencia viva y operante del Espíritu que transforma internamente y dinamiza la vida, las actitudes y actividades todas de las personas, las comunidades y las instituciones cristianas. Es el Espíritu quien nos hace hijos y hermanos, quien actualiza en nosotros el amor y realiza la humanidad nueva. Todos somos llamados a la Santidad; llamados a vivir una espiritualidad plena.

3,- Algunas características
3.1. Espiritualidad totalizante
El Espíritu configura toda la vida, toda la persona y todas las circunstancias. La espiritualidad atañe a la persona entera en su relación con Dios, con el mundo y con la sociedad que le ha tocado vivir, sin compartimentos estancos.
Espiritualidad cristiana y Espíritu de Jesús hacen referencia necesariamente a todo el mensaje del Evangelio, vivido y hecho experiencia cristiana aquí y ahora.
3.2. Espiritualidad ­ don.
La espiritualidad así entendida es ante todo un don, más que una conquista; es una gracia de Dios, más que obra del hombre; es gratuidad y regalo, más que fruto del esfuerzo y empeño voluntarista; es más apertura del Espíritu que viene a nosotros y nos invade; es dejarse hacer y modelar por el Señor que tiene sus caminos, que sopla donde y cuando quiere, antes que modelo y hechura a nuestra medida.
3.3. Espiritualidad Bautismal
La espiritualidad cristiana, encarnada en cada hombre singular, encada comunidad...en cada época, tiene para todos y siempre un denominador común: el Bautismo. Originariamente y fundamentalmente toda espiritualidad cristiana es espiritualidad bautismal.
3.4. Espiritualidad Cristocéntrica
Sólo a través de Jesús llega al hombre la salvación de Dios. La Encarnación del Verbo por obra del Espíritu, y su gloriosa resurrección posibilitan a los hombres la vida nueva Según el Espíritu de Jesús. Esta vinculación del hombre con el Cristo Salvador se realiza inicialmente en el Bautismo. Toda espiritualidad cristiana se realiza en el seguimiento de Jesucristo. Su persona y su misterio, su vida, su mensaje, las bienaventuranzas del Reino, configuran toda espiritualidad.
3.5. Espiritualidad teologal.
Está cimentada en la fe, orientada en la esperanza y consumada en el amor: la unión con Cristo constituye la espina dorsal de la espiritualidad. Está apoyada en la fe como respuesta gratuita a quien nos ama gratis; es vivida en esperanza, en el "ya, pero todavía no" de nuestra salvación; se realiza por la Obras del amor, que el Espíritu Santo difunde en nuestros corazones.
3.6. Espiritualidad eclesial.
La espiritualidad cristiana hace necesaria referencia a la Iglesia de Jesús en la que de forma singular ha querido significarse la presencia del Espíritu. La familia de los bautizados, comunidad que vive de la Palabra y los Sacramentos y es alentada por el Espíritu para vivir y anunciar la buena noticia de la salvación.
La espiritualidad cristiana nunca puede Ser individualista, sino comunional, es vida compartida; es “una sola fe, un solo bautismo y un sólo Dios y Padre". Es espiritualidad en la Iglesia, la comunidad de los salvados; es comunión de vida y comunión de misión. Formamos un sólo cuerpo, todos movidos por un mismo Espíritu. Y todos enviados a una misma misión: anunciar con obras y palabras el Reino, el evangelio de Jesús, la Buena Nueva del amor de Dios que nos salva. El hombre del Espíritu está comprometido en el anuncio y la realización del Reino de Dios en la Historia, aquí y ahora. Es esta la misión de la Iglesia. Y por eso configura toda espiritualidad cristiana que debe ser eclesial: espiritualidad de comunión y misión.
3.7. Espiritualidad unificadora.
La espiritualidad cristiana unifica la vida del creyente, ayudando a superar toda clase de tensiones, contradicciones y dualismos la oración y el compromiso con el mundo que hemos de construir; la contemplación y la acción; la trascendencia, el más allá, con el hoy de lo cotidiano; la Iglesia y el mundo; el yo y la comunidad; la identidad personal y la comunitaria y eclesial; lo humano y lo divino; la relación con Dios y la fraternidad humana.

4- Conclusión

La espiritualidad es ante todo una experiencia de vida, una forma experiencial de existencia en Cristo. Y no hay experiencia alguna capaz de agotar, de expresar y vivir la riqueza de la vida de Dios en Cristo, ni el ímpetu renovador y creador del Espíritu de Cristo. No hay hombre alguno, ni comunidad O institución que pueda presumir de haber agotado, en una forma histórica determinada, todo lo que es el don del Espíritu, que se nos ha dado en Jesús.
El seguimiento e imitación de Cristo se expresa de forma original en la vida matrimonial. El matrimonio determina una manera peculiar de existencia y experiencia cristiana y por ello de espiritualidad.


III.- ESPIRITUALIDAD MATRIMONIAL

1.- Algunas aproximaciones

Podemos hacer algunas definiciones aproximativas de la espiritualidad matrimonial o conyugal.
"La espiritualidad matrimonial podría definirse como el camino por el que el hombre y Ia mujer unidos en matrimonio sacramento, crecen juntos en la fe, en la esperanza y en la caridad y testimonian a los otros, a los hijos y al .mundO, el amor de Cristo que salva".(Dieci0nario de Espiritualidad pág. 543)
"Es el camino por el que la vocación a la Santidad, común a todos los fieles, se realiza en la especifica condición vital del matrimonio"(LG 39) El Sacramento del matrimonio confiere a esta forma de vida su propia y específica espiritualidad, esto es, una estructura constitucionalmente religiosa a la relación hombre­mujer. El carácter específicamente sacramental, en virtud del cual los cónyuges cristianos no son solo testimonio de un amor humano total y fiel, sino que también "significan el misterio de unidad y de amor fecundo entre Cristo y Su Iglesia, les constituye un nuevo modo de ser "como pareja en la Iglesia".




2.- Espiritualidad en pareja
La característica más especifica de la espiritualidad conyugal es ésta: Es una espiritualidad en pareja. La forma especifica de vida que constituye el matrimonio es vivir su pareja. ES la nueva célula, la nueva unidad que surge del Sacramento. Por ello la nueva vida de Cristo, la nueva espiritualidad Sacramental será también en pareja.
Por ello el itinerario espiritual deberá ser realizado en pareja; el amor de Cristo a su Iglesia deberá estar significado y vivido en la experiencia conyugal, en la unidad de la pareja, en la donación mutua, en el amor definitivo e indisoluble y fecundo, en la fidelidad permanente y creciente.
La espiritualidad en pareja, no obstante, no anula ni oscurece la experiencia personal de la fe. Cada uno es un creyente, cada uno responde de sus propias decisiones, cada uno vive su vida en Cristo con responsabilidad personal.
Pero a partir del matrimonio las cosas no son iguales. Las dos vidas se han unido en Cristo y nace una nueva realidad. El se ha comprometido a realizar una unidad, imposible sin su gracia.
Cada uno es lugar teológico para el otro, cada uno es camino y cauce de gracia y salvación para el Otro. Los dos juntos son llamados a testimoniar el amor, la unidad, la fidelidad mutua y a construir con su testimonio de vida, sus obras y palabras, la unidad y el amor entre los hombres, la familia de los hijos de un mismo Padre, Dios.
Esta vocación a la espiritualidad en común, que no anula especificidad de cada uno de los cónyuges, ni su respuesta personal, tampoco ha de entenderse como la exigencia a vivir toda la experiencia cristiana juntos. Es verdad que ya nunca podrá prescindir del otro. Pero esto `no quiere decir que necesariamente todo ha de hacerlo en compañía del otro. Ni siquiera las prácticas de piedad. Algunos parecen llevar a la exageración esta vocación, exigiendo hacer todo juntos. Y no es ese el espíritu matrimonial. Compartir la vida, compartir la experiencia de Dios, no exige estar siempre juntos en el trabajo, en las prácticas religiosas...La vida de familia ofrece oportunidades abundantes sin que sea necesario llegar a extremos, a veces, imposibles. Siempre, no obstante, será deseable realizar juntos aquello que sea posible y conduzca tanto a un mayor bien de la pareja, como a un mejor testimonio de unidad matrimonial, y siempre habrá que “casarlo todo”.

3.- Otras características de la espiritualidad conyugal
Para ello me voy a fijar en las cinco notas que definen el Movimiento Familiar Cristiano en su IDEARIO. El Movimiento Familiar cristiano es un movimiento:
· de Iglesia ( eclesial)
­ laical
­ familiarista
­ comunitario
- evangelizador
Tomando pie de estas cinco notas intentaremos profundizar algo más en la espiritualidad conyugal.

3.1. Eclesial
No es un aspecto exclusivo de la espiritualidad conyugal. Toda espiritualidad cristiana lo es. "Como miembros del Pueblo de Dios confiesan que Jesús es el único Señor y que Dios es nuestro Padre".
Sin embargo, la específica espiritualidad conyugal, no sólo es una realidad eclesial;‘ el matrimonio , está llamado a ser signo de la Iglesia : "como Cristo amó a su Iglesia y se entregó por ella".(Efî 5, 25)
La familia cristiana está llamada a santificarse y santificar a la comunidad eclesial y al mundo". (EC. 55)

3.2. Laical
Los casados "viven en el mundo, es decir, en todos y cada uno de los deberes y ocupaciones del mundo y en las condiciones ordinarias de la vida familiar y social con las que su existencia está entretejida. Allí están llamados por Dios para que, desempeñando su propia profesión, guiados por el espíritu evangélico contribuyan a la santificación del mundo como desde dentro" (L.G. 31)
Es un factor decisivo en el desarrollo del amor, de la unidad, de la fecundidad vital, de la realización personal, y en todo ello y por ello se constituye una nueva forma de relación con Dios, de vida evangélica, de espiritualidad comunional, cristiana.
El mundo es lugar teológico ordinario para los casados: La casa, el lugar de trabajo, la vida relacional y social, el compromiso educacional, cívico, vecinal, integran de forma irrenunciable y enriquecedora la espiritualidad matrimonial:

3.3. Familiarista
La espiritualidad conyugal evidentemente no acaba en la pareja sino que abarca el ámbito entero de la experiencia personal y matrimonial. Pero en este ámbito total de la vida ocupa un lugar destacado ”la familia". La espiritualidad conyugal está coloreada
por el hecho familiar, que en cada época histórica adopta formas diferentes. Los hijos y otros miembros constituyen la familia, la casa, el hogar. La paternidad y la maternidad, introducen unas condiciones y un estilo de vida en Cristo, que enriquecen y determinan la espiritualidad familiar del matrimonio.
Un dato característico de esta relación familiar es el desarrollo del espíritu comunitario, que se vive como en invernadero en el hogar y se expresa en un amor universal y fraterno.

3.4. Comunitaria
El Movimiento Familiar Cristiano posibilita, por el hecho de ser un movimiento, y facilita por la importancia que da a los grupos, el espíritu comunitario, esencial para vivir el Espíritu Evangélico.
Si toda espiritualidad cristiana ha de ser comunitaria, ha de ser creadora de espíritu comunitario, la espiritualidad conyugal lo es de forma especialmente cualificada. El matrimonio es signo y realidad viva de unidad; se constituye en el amor y expresa este mismo amor de forma eminente.
El matrimonio debe ser lugar de experiencia de Dios, que es familia; de comunión de vida y de bienes; del compartir; del amor hecho vida compartida. Y desde el matrimonio asi vivido surgirá una nueva energía transformadora, que irradie en su derredor creando un mundo más fraternal y comunitario.

3.5. Evangelizadora
"Rasgo esencial de la Iglesia es su dimensión evangelizadora. La Iglesia no es una comunidad cerrada cuya última razón de ser se encuentre dentro de si misma. Su dinámica propia es misión”, (L n" 25)
De la misma manera la pareja cristiana no es para si sino para los otros. Y no sólo para los otros más cercanos, sino para todos los hombres. Por el matrimonio­sacramento la pareja es instada a ser testigo y anunciadora del amor en el mundo, a evangelizar.
Toda la vocación cristiana es vocación apostólica, toda espiritualidad es espiritualidad apostólica, o no es espiritualidad cristiana.
El matrimonio, que está llamado a ser en la iglesia signo vivo y ejemplar de unidad, de comunión, es a la vez enviado, misionero, es evangelizador.
La propia familia será el lugar primero de la realización de la vocación apostólica de los cónyuges. Las otras familias son el espacio inmediato y todo cuanto se refiere al ámbito familiar. La Parroquia y la pastoral familiar desde y en la misma Parroquia. Y todo el ámbito social, que necesita evangelizadores alegres y comprometidos.
La calidad evangelizadora de la pareja deberá ser la medida de su espiritualidad matrimonial.

4.- Espiritualidad y compromiso
La espiritualidad lleva en su entraña el compromiso. El compromiso sacramental de caminar juntos y construir juntos el Reino, Según el plan de Dios, en el matrimonio, está exigiendo buscar y realizar también juntos el compromiso de la fe.
El compromiso matrimonial es compromiso con la Iglesia y en las instituciones eclesiales (catequesis, liturgia, Cáritas, pastoral matrimonial .... ) y por ello también y peculiarmente es compromiso laical en la sociedad civil: escuela, barrio,
instituciones vecinales, de padres...
El Espíritu del Señor, la espiritualidad, nos impulsa necesariamente a ”alcanzar y transformar con la fuerza del Evangelio los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de interés, las lineas de pensamiento, las fuerzas inspiradoras y los modelos
de vida de la humanidad, que están en contraste con la Palabra de Dios y con su designio de salvación”. (E.N, 19)
Espiritualidad y compromiso no se excluyen, se exigen

IV- ALGUNAS FUENTES DE ESPIRITUALIDAD
Recordamos aquí algunos elementos de singular importancia en la espiritualidad cristiana.

La Palabra de Dios
Proclamada en el ámbito familiar, escuchada atenta y reflexivamente, compartida y celebrada, es factor constructivo de la “Iglesia Doméstica", Los ”momentos de la Palabra” llevan a la familia a una actitud común de agradecimiento, de oración, de espera confiada, de espiritualidad, que se expresan y viven en todos los ámbitos de la vida eclesial y civil.

La oración
Y con la Palabra, que no ha de faltar, la oración en común de los esposos y de la familia; la experiencia de la cercanía de Dios hecha oración y plegaria, expresada también con palabras. La oración litúrgica, la liturgia de las horas a la que muchos esposos van teniendo acceso, ha de ser fuente inagotable de experiencia del
Espíritu en el matrimonio ( IT. 59)

La Eucaristía
La Eucaristía edifica la Iglesia. La Eucaristía edifica también la comunidad conyugal, ”la Iglesia Doméstica”. Momento estelar, central y constructivo de la vida según el espíritu es la Eucaristía dominical. Compartir la mesa de la Palabra y del Cuerpo del Señor posibilita vivir en comunión de vida conyugal y compartir con los demás.

El grupo matrimonial.
El cristianismo en nuestra época, más que en otras, es especialmente sensible a lo comunitario.
”El hombre es por su naturaleza un ser social y no puede vivir ni desplegar sus cualidades sin relacionarse con los demás?. (G.S. 12) ~
Los grupos matrimoniales constituyen una experiencia muy rica para los esposos. Es lugar de encuentro, de ayuda mutua, de reflexión compartida, de maduración humana y religiosa; es pequeña comunidad eclesial, experiencia de comunión. En definitiva, fuente singular de espiritualidad conyugal. (V "El grupo Cristiano" ?M.F.C.)

La figura de Maria
María, como mujer y como Madre de Jesucristo ilumina la espiritualidad del creyente. Profundizar en la figura de María, tal como la muestran los Evangelios, constituye un estímulo permanente de la espiritualidad laical y familiar.
Uno de los signos de la autenticidad de nuestra atención a la figura de María es que nos lleve a Jesucristo, que nos ayude a ser más cristianos, a desarrollar una vida conyugal y familiar conforme a los valores evangélicos, dentro de la específica vocación vivida y compartida en la comunidad familia]: "Cuando el estudio de la vida de María nos impulsa a imitar más profundamente las actitudes de Jesús de Nazaret; cuando nos incita a asumir la transformación interior que, como Hijo de Dios, nos ofrece en los Sacramentos; cuando nos lleva a descubrir a Dios como nuestro Padre; y cuando potencia en nosotros las actitudes comunitarias dentro de la fidelidad a la Iglesia, es evidente que estamos en el buen camino". ( Marialis Cultus n°.25-28)
La significación y la importancia de María empieza a descubrirse en la Iglesia a partir de lo que constituye, según el Nuevo Testamento, su actitud fundamental, tal como es expresado en la exclamación de su prima Isabel: "Dichosa la que ha creído que se cumplirá lo que Se ha dicho de parte del Señor". La grandeza de María reside en su fe, en la misericordia de Dios gratuitamente ofrecida y fielmente aceptada.
Ya desde este punto de vista, María es imagen ejemplar de la vida cristiana por su actitud creyente en el seguimiento de Jesús: "La Virgen María ha sido propuesta siempre por la Iglesia a la imitación de los fieles...porque en sus condiciones concretas de vida Ella se adhirió total y responsablemente a la voluntad de Dios; porque acogió la Palabra y la puso en práctica; porque su acción estuvo animada por la caridad y por el espíritu de servicio; porque fue la primera y la más perfecta discípula de Cristo: lo cual tiene valor universal y permanente” (M.F.C. n". 56)
"La Santísima Virgen, predestinada desde toda eternidad como Madre de Dios, juntamente con la encarnación del Verbo, por disposición de la divina Providencia, fue en la tierra Madre excelsa del Divino Redentor, compañera singularmente generosa entre todas las demás criaturas y humilde esclava del Señor. Concibiendo a Cristo, engendrándolo, alimentándolo, presentándolo al Padre en el Templo, padeciendo con Su hijo cuando moría en la Cruz, cooperó de forma completamente impar a la obra del Salvador con su obediencia, la fe, la esperanza y la ardiente caridad con el fin de restaurar la vida sobrenatural de las almas. Por eso es nuestra madre en el orden de la Gracia. (Lumen Gentium n". 61)
Maria, como Madre del Señor, acompaña el camino de los hombres.

1 comentario:

lvenegas dijo...

Excelente, realmente es importante la Espiritualidad Conyugal Cristiana en el mundo, cada vez mas necesitado de familias que demuestren con sus vidas el amor de Cristo.
Ya que si hay algo que quiere destruir el mal es la presencia de Dios en el mundo, reflejada en el Matrimonio realmente Cristiano que vive a plenitud las enseñanzas de Jesus.